Sexo y meditación: ¿Dos caras de una moneda o algo más? - Ayudamos a fortalecer el vínculo sentimental y disfrutar más la sexualidad. Betsy Reuss

Sexo y meditación: ¿Dos caras de una moneda o algo más?

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A primera vista, meditar y tener sexo parecen dos actividades totalmente opuestas. La primera, aunque goza de cierta popularidad en nuestros días, no es practicada por muchos, mientras que la segunda es nuestra actividad favorita. Para algunos, ambos ejercicios podrían ser complementarios, pero no los ven como iguales. Sin embargo, recientes investigaciones científicas han revelado una nueva cara de la meditación, una que a nuestros ojos podría mostrarse como más… sexy de lo que habríamos podido imaginar.

La meditación y el sexo suelen ser ubicados en planos diferentes. Mientras que el sexo es una actividad física de cierta exigencia y desgaste físico, la meditación se ubica en un plano más espiritual, pues con su realización se emprende una búsqueda interior por la tranquilidad, la paz y la liberación de las ataduras que supone el día a día. Sin embargo, no hay que hacer un esfuerzo sobrehumano para comenzar a notar que ambas actividades tienen más de un par de cosas en común.

Todos tenemos deberes y responsabilidades diarias. Tenemos familias y relaciones que mantener, trabajos que absorben nuestras energías, todos lidiamos día a día con situaciones agradables, y otras no tanto. ¿Qué hacemos para liberar el estrés? Una alternativa es la meditación, y la más empleada en todo el mundo… es el sexo. Si quieres lograr un gran orgasmo necesitas dejar de lado todas tus preocupaciones y permitir que el mundo deje de existir. ¿Y qué pasa cuando meditas? Exactamente lo mismo. De modo que física y mentalmente, nuestros cuerpos se preparan de la misma manera y actúan de forma similar al meditar y al intimar.

Un estudio reciente ha permitido identificar semejanzas aún más específicas entre ambas actividades. Al monitorear la actividad cerebral de una persona que se sumerge en el estado de meditación, se enciende la actividad neuronal en numerosas zonas del hemisferio derecho, lo mismo que ocurre cuando alguien hace el amor de forma apasionada. ¿Cuál es el detalle más llamativo de esta coincidencia? Que el placer asociado al sexo se ubica cerebralmente en el hemisferio izquierdo, lo que quiere decir que el sexo está más asociado al estado relajado y concentrado, lo que lo acerca mucho más a un estado de meditación que a uno de gasto energético desenfrenado.

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